domingo, 23 de septiembre de 2018
Concurso Microrrelatos
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EscoLibro 2017
Valoración: 4/5
 

Ganadores del Concurso Microrrelatos Ateneo Escurialense

En la mañana del domingo 23 de abril ha tenido lugar, dentro de EscoLibro 2017, el Concurso de Microrrelatos Ateneo Escurialense.
Acudieron una veintena de escritores con muchas ganas y buen hacer, a juicio del jurado, formado por Xuan Folguera, Giovanna Benedetti y Sergio Garcia.

Las tres obras premiadas y sus autores se presentan a continuación

Impotencia

Esther Rodríguez Caballero       
Primer premio

El Grito de Munch estaba enamorado de la orquídea del salón. Desde la pared, sufría en silencio la angustia ante su indiferencia. Él no era mucho de hacer el payaso, así que no podría conquistarla con humor. Pero tampoco podría escribirle Cartas de amor. ¡Tenía las manos irremediablemente fundidas al rostro! Esto le impedía también, poder agarrar la pistola que estaba junto a la orquídea y acabar con todo sufrimiento a la manera romántica. Él era sin remedio expresionista. Admiraba la manzana-rostro de Magritte, con su elegante bombín y su serena eternidad. Su angustia, en cambio, no tendría fin.

Un día estalló. Reunió todas sus fuerzas y lanzó su grito de amor desesperado hacia su amada. La orquídea ni se inmutó. Se ve que hubiese preferido algo más realista.


La cita          

Mercedes Llanos Vallejo         
Segundo Premio

En la Lonja de San Lorenzo de El Escorial, dos hombres de mediana edad, perfectamente vestidos para la ocasión, pistola en mano se apuntaban sin temblor alguno hacia la manzana que cada uno sostenía sobre su cabeza.

Días antes, ambos habían recibido una carta certificada indicándoles día y hora de la cita.

Solo uno de ellos podría sobrevivir, dado que de morir los dos, Julia se quedaría confinada a un destierro infinito. Los quería a los dos con tanta intensidad que no era capaz de elegir a cuál de ellos le deseaba la muerte.

Las campanadas comenzaron a sonar. Empezaba la cuenta atrás. Los dos payasos enfrentados cerraban ligeramente uno de sus ojos para no errar su puntería.

Una última campanada y acabaría todo. ¡Uno, dos, tres, al escondite inglés, sin mover los pies!. Julia se desplomó sobre el frío granito. No había manzana que rodara, pero acababa de morir por dos disparos al corazón.


La entrevista         

Ángel Luis Domínguez Martín   
Tercer premio

Una comunicación intrigante a través de un mensaje de wasap, nada de cartas clásicas por correo ordinario. John tendría que acercarse a una dirección para la entrevista, a una hora intempestiva por su nocturnidad. Ante él, un palacete mal conservado, con siglos y telarañas. Sus nervios le hacían voltear su fetiche, una manzana que guardaba en el bolsillo. Subió a la entreplanta indicada y golpeó la aldaba sin mucha convicción. Pasaron los minutos sin recibir contestación. Cuando ya se marchaba, los goznes dejaron escapar un chirrido y la puerta comenzó a abrirse invitándole a entrar. Sin mucho convencimiento, penetró en una estancia mayúscula, en una cierta penumbra. Por toda decoración, un cuadro mostraba un payaso fluorescente y en una mesita baja había una pistola. No había nadie y la puerta se cerró como por arte de magia. Una voz de ultratumba le indicó: ¡Tome la pistola y siga!

 

 

 

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